El décimo aniversario del pontificado del papa Francisco pudo celebrarse no solo con oraciones, sino también con una recuperación casi milagrosa. Debido a los intensos dolores de rodilla, el anciano jefe de la Iglesia llevaba meses obligado a usar silla de ruedas e incluso había contemplado la posibilidad de renunciar. Entonces intervino un brillante profesor de medicina húngaro, el doctor Ádám Mester, hijo de Endre Mester, quien trató al papa con la legendaria terapia de láser de baja intensidad de su padre. Como resultado del tratamiento, el papa Francisco volvió a ponerse de pie, camina con un andador y sus dolores desaparecieron.
La historia del método se remonta a la década de 1960, cuando Endre Mester demostró que el láser de baja potencia estimula la regeneración celular y favorece la recuperación. Desde entonces, la terapia de láser de baja intensidad se ha convertido en una de las formas de tratamiento natural más prometedoras de la medicina moderna.
El doctor Ádám Mester sigue atendiendo hoy en el hospital de la calle Péterfy Sándor, donde este legendario método se aplica a diario para aliviar problemas musculoesqueléticos, inflamaciones y dolores crónicos.
La terapia que curó al papa se basa en las investigaciones de científicos húngaros, y cada vez más médicos de todo el mundo reconocen su eficacia. Gracias al trabajo pionero del profesor Endre Mester, Hungría ha demostrado una vez más que es capaz de desarrollar innovaciones médicas de relevancia mundial.
El reportaje ofrece una mirada al consultorio del hospital Péterfy, donde la ciencia y la dedicación humana van de la mano. Esta historia no trata solo de una recuperación, sino también del triunfo del espíritu investigador húngaro.
Lee el artículo completo y descubre cómo una terapia húngara logró poner en pie a una de las personas más conocidas del mundo.
Un invento húngaro ayudó a ponerse de pie al papa confinado a una silla de ruedas